El Gobierno inauguró en septiembre dos de las tres líneas que incluye este millonario proyecto. La Amarilla aún espera por la aprobación de un diseño final y la Verde está inconclusa.
La megaobra del Tren Metropolitano, considerada la más importante de la ciudad de Cochabamba, continúa inconclusa pese a que hace tres meses fue inaugurada por el Gobierno. De sus tres líneas: Roja, Verde y Amarilla, sólo la primera está en operaciones.
En la segunda continúan los viajes de prueba, mientras que la última tiene dos años de demora; todavía no se iniciaron los trabajos y ni siquiera cuenta con un estudio a diseño final ni un trazo aprobado, pese a los más de 59 millones de dólares de inversión para su ejecución.
“No hay ninguna obra. Lo único que se ha llegado a concluir es el trazo por dónde irá el tren (de la línea Amarilla). La característica es que será elevado. Ya se dio el certificado de uso de suelo, se ha autorizado el emplazamiento de acuerdo a lo que se ha definido en el proyecto, en el trazo, para que ya ellos (la Unidad Técnica de Ferrocarriles y la operadora Mi Tren) saquen su categorización ambiental. Eso ya lo hemos hecho el 16 de septiembre y hasta la fecha no nos han remitido el proyecto a diseño final. Nosotros no podemos hacer nada hasta tener el proyecto a diseño final con todos los estudios”, explicó el secretario de Planificación de la Alcaldía, Johan Sossa.
El 13 de septiembre, en el aniversario de Cochabamba, el presidente Luis Arce inauguró las líneas Roja y Verde con dos años de retraso; debían ser entregadas en 2020, pero actualmente sólo la Roja brinda servicio de transporte desde la Estación Central San Antonio, en las avenidas Barrientos y 6 de Agosto, hasta la Estación Agronomía en la avenida Petrolera, para un recorrido de 5,5 kilómetros. El pasaje fue fijado en 3,50 bolivianos para el servicio general y dos bolivianos para los escolares.
La Verde, pese a que también ya fue inaugurada, aún no funciona con regularidad, ya que se siguen realizando viajes de prueba porque faltan algunas obras complementarias de desagüe en el kilómetro 5 y 5 ½ de la avenida Arquímedes, que en temporada de lluvias se inunda poniendo en riesgo el funcionamiento del tren eléctrico.
La situación de la línea Amarilla es más crítica. También debió ser entregada hace dos años, pero eso no ocurrió y el oficialismo acusa al gobierno transitorio de Jeanine Añez de ordenar la paralización de obras para una auditoría que nunca se hizo.
Recursos del TGN
En agosto de 2017 el entonces presidente Evo Morales inauguró la construcción del primer tren eléctrico de Bolivia, con una inversión inicial de $us 447,6 millones financiados por el Tesoro General de la Nación, que luego subieron a $us 456,1 millones. La megaobra fue entregada, en la modalidad llave en mano, al consorcio JOCA y Molinari, conformado por empresas de España y Suiza. Según las proyecciones, el Tren Metropolitano articulará a los municipios de Sipe Sipe, Vinto, Quillacollo, Colcapirhua, Sacaba y Cochabamba con las tres líneas (Roja, Amarilla y Verde) que se extenderán por 42 kilómetros y contarán con 43 estaciones.
En las líneas operarán 12 trenes que irán a una velocidad de 80 kilómetros por hora, cada uno de ellos provisto de cinco vagones con capacidad de transportar de 200 a 300 pasajeros, en una ruta donde se estima que transitan a diario aproximadamente 70.000 personas.
$!Una estación del Tren Metropolitano, en Cochabamba.
Una estación del Tren Metropolitano, en Cochabamba. Archivo
Observaciones
Según el presidente de la Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba (Asieme), Gonzalo Maldonado, existe la posibilidad de que la ejecución de la línea Amarilla sea suspendida.
“Por todos los datos oficiales y extraoficiales, hay 90% de posibilidad que se suspenda. Según un consultor que estudiaba con JOCA, fue cerrada y ya no tienen actividad en esta línea; dijo que no existía ningún proyecto que decía Ministro de Obras Públicas (Édgar Montaño)”, señaló Maldonado.
En la inauguración de las líneas Roja y Verde, en septiembre, desde la Unidad Técnica de Ferrocarriles (UTF) aseguraron que aguardan que la Alcaldía de Cochabamba entregue el uso de suelo para tramitar la licencia ambiental y posteriormente iniciar las obras. Sossa aseguró que ese mismo mes el municipio entregó ese documento, pero a la fecha no remitieron el proyecto a diseño final.
En octubre la Gobernación cochabambina entregó a la UTF la categorización ambiental de la línea Amarilla y aprobó el estudio de impacto ambiental. El Consorcio Tunari debe concluir el proyecto en 12 meses, con un presupuesto de 410 millones de bolivianos ($us 59,3 millones), según datos del Ministerio de Obras Públicas.
Con estos documentos la UTF debe presentar el estudio de impacto ambiental por la ruta de esa línea para determinar los daños que podría causar al medioambiente. Además, existía resistencia de diferentes sectores, sobre todo de los vecinos, porque el trazo incluye al río Rocha que está protegido por dos leyes ambientales.
De acuerdo con Sossa, aún existen varios requisitos que debe cumplir la UTF antes de iniciar las obras, como el derecho propietario y cesión de área.
La línea Verde está ejecutada al 95% y no se puede completar ese 5% debido a la inestabilidad de un desagüe en el kilómetro 5 y 5 ½ de la avenida Arquímedes.
La UTF ha responsabilizado a la Alcaldía por esas obras, pero los vecinos reclaman a la operadora Mi Tren la ejecución de obras complementarias, porque la instalación de los rieles y la estación habrían causado más inestabilidad en esa zona. Para Sossa, se trata de un “problema integral” con municipios involucrados como Colcapirhua, Cercado, Tiquipaya y Quillacollo.
“Es un problema estructural de inundaciones. Se generaron desniveles que no deberían existir; entonces, cuando se inunda el agua, retorna generando una especie de estancamiento. Los rieles tienen un conducto automático con conexión eléctrica y al estar en operación se podría generar riesgos para los usuarios, para el sistema y en época de lluvias tendrían que parar operaciones”, aseguró Sossa.
Asieme también hizo observaciones a esta línea: la plataforma, en algunos sectores, principalmente en áreas urbanas de Vinto y Quillacollo, interfiere el cruce de vehículos privados y públicos. Las áreas libres que existían como derecho de vía de la línea de ferrocarril ahora las ocupa la plataforma; el sistema antiguo era de un metro, ahora es 1,40 y la plataforma ocupa tres metros.
Para Asieme, la señalización horizontal y vertical es insuficiente, lo que habría presentado algunos problemas con la circulación de los peatones. Esta observación fue verificada con técnicos del Colegio de Arquitectos. También identificaron que existían trabajos de seguridad en sistema eléctrico embebido en la losa de la plataforma.
Esta línea, que tiene una extensión de 16 kilómetros, cuenta con 13 paradas: desde la Estación Central San Antonio, Cementerio, Aeropuerto, Parque Mariscal Santa Cruz, Beijing, Villa Busch, Señora de la Merced, Santa Rosa, Barrio Ferroviario, Estación Municipal de Colcapirhua, Piñami, Cotapachi y avenida Ferroviaria.
Integra a los municipios de Cercado, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe en el Valle Bajo de Cochabamba.
Página Siete intentó comunicarse con la UTF y el director ejecutivo de Mi Tren, Junior Vega, pero no contestaron las llamadas telefónicas para dar su versión.
El Gobierno inauguró en septiembre dos de las tres líneas que incluye este millonario proyecto, que aún está inconcluso.
$us 456,1
MILLONES
es la inversión para la construcción de tres líneas del tren eléctrico. Están financiados con recursos del TGN.e
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