Los autos cortados a la mitad es un negocio que empieza a cobrar fuerza en Santa Cruz. Son vendidos como repuestos o piezas para reemplazar la parte siniestrada de un vehículo que sufrió un choque.
Se trata de motorizados bárbaros (sin documentos) que la Aduana ofrece en subastas, pero divide el auto en dos partes para garantizar que no circulen vehículos bárbaros en la ciudad.
Son tres empresas que aprovechan estos remates y compran estas piezas para luego venderlas; sus principales clientes son propietarios de motorizados chocados o que requieren algún repuesto.
En la zona de la Pampa de la Isla, al lado de La Casa de las Calaminas, hace tres semanas se levantó un emprendimiento dedicado a esta causa. Su propietario, quien prefirió mantener en reserva su nombre, indicó que son ya muchos conductores que optan por esta “solución” para rehabilitar sus vehículos siniestrados; evitando así comprar repuesto a repuesto hasta armar de nuevo el automóvil.
Los precios de las partes delanteras o traseras de un vehículo pueden variar de acuerdo a la marca y modelo. Por ejemplo, una pieza delantera de la vagoneta Toyota Touring cuesta 800 dólares y su parte trasera 250. Este modelo es el más solicitado, de acuerdo a la explicación del vendedor.
Luego están los Zuzuki Vitara con un valor de 1.500 dólares la pieza de adelante y 800 dólares la pieza trasera.
“Nosotros compramos a la Aduana cuando hay las subastas, se compra lo que hay, no existe mucha variedad, si el conductor tiene suerte podrá encontrar el modelo que busca”, indicó.
También aclaró que estas piezas son vendidas sin los documentos, ni póliza de importación; por lo que se entiende que serán utilizadas únicamente como repuestos o reemplazarán la parte abollada.
Esta venta incluye todos los elementos que comprende cada parte; es decir, la parte delantera viene con motores, guardabarros, volante y demás accesorios incluyendo los neumáticos y asientos delanteros.
“Los motores sí funcionan, nadie se ha quejado... Lo que recomiendo es que busquen un buen chapero para que una las partes”, sostuvo.
En ese sentido, se consultó a mecánicos chaperos sobre el reto de unir dos partes separadas de vehículos.
Arturo Sosa, chapero de oficio, dijo conocer este trabajo de unir partes, aunque no lo ha hecho antes, cuenta con las herramientas necesarias para cuando se presente la ocasión.
“Se lo suelda con una precisión única, para eso es necesario la rampa y varios ayudantes”, expresó a tiempo de mencionar que este trabajo costaría unos 500 dólares.
Rehabilitar un vehículo chocado cuesta hasta $us 2.000
En una tragedia automovilística, lo último que se evalúa son los daños materiales; sin embargo, tarde o temprano hay que reconstruir el vehículo siniestrado, lo que implica un gasto que a menudo supera los dos mil dólares.
Por ejemplo, en chaperío ‘Don Mario’ el costo de la reconstrucción de la carrocería puede llegar a costar 300 dólares, pero solo la mano de obra; hay que considerar que el propietario debe comprar los accesorios que pudieron haber salido dañados en una colisión.
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