En el Altiplano boliviano nace un producto tradicional que hoy empieza a mirar más allá de nuestras fronteras: el haba boliviana, reconocida por su tamaño, calidad y valor nutricional. Poco a poco, este grano se abre camino en el mundo, posicionándose como una nueva oportunidad de exportación no tradicional para el país.
Los datos muestran una señal alentadora. De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta 2025, los principales destinos de las habas bolivianas fueron Emiratos Árabes Unidos, Israel y Bahrein, mercados exigentes que concentran gran parte de las exportaciones. Solo en 2025 Emiratos Árabes Unidos superó los 400 mil dólares en compras, seguido por Israel con más de 300 mil dólares, confirmando el interés internacional por este producto.
Detrás de este avance está la calidad del haba nacional, en especial la llamada “haba gigante de Copacabana”, valorada por su tamaño, facilidad de cocción y rendimiento industrial. Estas características, sumadas a su alto contenido nutricional, la convierte en un producto atractivo para la industria alimentaria global.
Si bien Bolivia ya exporta entre 15 y 20 contenedores al año, de acuerdo a declaraciones dadas por Jorge Francisco Villegas, Gerente de la empresas Ascex Trading, quien además argumentó “el desafío ahora es claro: mejorar la calidad y cumplir con estándares internacionales para aprovechar toda la producción y llegar a más mercados”. En esa línea, iniciativas que vinculan la producción con el mercado buscan fortalecer este crecimiento y abrir nuevas oportunidades.
Pero hay algo aún más importante detrás de estas cifras: Bolivia no solo exporta productos tradicionales, sino que empieza a diversificar su oferta con nuevos productos que pueden generar ingresos y empleo. El haba es un ejemplo claro de ese camino.
Porque cuando un grano del Altiplano cruza fronteras, no solo se exporta alimento… se exporta trabajo, identidad y nuevas oportunidades para el país.
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