Datos de Anapo dan cuenta que los rendimientos en soya bajaron de 2,49 toneladas por hectárea a 2,24, en trigo de 2,45 a 1,65 y en girasol de 1,03 a 0,64. Se siembra más, pero no se obtiene lo mismo ni en volumen ni en valor. Piden liberar las exportaciones.
El 2015 fue un mal año para la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo). Dos de las razones para esa evaluación son la caída de precios de cultivos como la soya, maíz, trigo y girasol, y el bajón en los rendimientos de cultivos por hectárea. La mayor caída en rendimientos por hectárea fue en trigo, ya que mientras el año pasado el rendimiento fue 2,45 toneladas por hectárea, este año bajó a 1,65 toneladas por hectárea sembrada.
En términos de volumen esa caída significa que la producción disminuyó de 281.800 toneladas a 248.040. Los número en el tema de la soya marcan una reducción de 3.054.260 toneladas a 2.783.600, esto debido a que el rendimiento por hectárea descendió de 2,49 toneladas el año pasado a 2,24 este año. Con relación a los cultivos de girasol, hubo una disminución de 97.500 toneladas logradas el año pasado, a 90.150 toneladas este año. El rendimiento en tonelada por hectárea cayó de 1,03 a 0,64.
El bajón en rendimientos deja un sabor agridulce a los productores, dado que pese a haber hechos los esfuerzos para incrementar la superficie sembrada, el factor climatológico y la caída de precios en el mercado les jugó en contra. Desde el ángulo de superficie cultivada, los datos de Anapo dan cuenta que en el caso de girasol el año pasado se sembró 95.000 hectáreas, mientras que este año subió a 140.000. En lo que concierne a trigo, el incremento de superficie cultivada entre el 2014 y el 2015 fue de 115.000 hectáreas a 150.000. En soya el ascenso fue de 1.229.000 hectáreas a 1.240.000 hectáreas.
En términos de valor, solo en el caso de la soya la caída de las exportaciones fue de $us 904,6 millones a $us 662,6 millones, esto comparando lo exportado durante los 10 primeros meses del año pasado con lo del presente año.
Reynaldo Díaz, presidente de Anapo, indicó que un factor negativo adicional para los productores es la falta de centros de acopio para su producción, esto los obliga a vender a precios muy bajos. Además está el problema el ingreso excesivo de oleaginosas de forma ilegal y legal debido a la devaluación de la moneda en países vecinos. Díaz citó cuatro aspectos importantes para revertir la situación el año 2016: liberación de exportaciones de granos, el acceso al uso de biotecnología moderna, el mejoramiento de la infraestructura productiva y la logística de exportación, la seguridad jurídica para las tierras productivas. Para ello necesariamente se debe priorizar la agenda productiva.
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