“Servidor de todos” fue el lema de la misión pastoral del cardenal Julio Terrazas. Su visión y palabras proféticas en las más difíciles coyunturas de la historia boliviana contemporánea ayudaron a encaminar a la Iglesia Católica de nuestro país. Julio Terrazas Sandoval nació en Vallegrande, Santa Cruz, Bolivia, el 7 de marzo de 1936, ahí realizó sus estudios básicos y primarios hasta su ingreso al seminario de la Congregación del Santísimo Redentor (CssR) en Chile, donde en 1952 consiguió el bachillerato. Realizó su noviciado en Salta (Argentina) en 1956.
Cursó estudios de Filosofía y Teología en el Instituto San Alfonso de los Redentoristas de Córdoba, Argentina. Se ordenó como sacerdote en Vallegrande el 29 de julio de 1962. Fue párroco y vicario de la parroquia de Vallegrande y superior de la comunidad CssR de esa ciudad, desde 1968 hasta 1978.
Labor episcopal El 8 de junio de 1978 fue consagrado como obispo y nombrado auxiliar de La Paz ese mismo año hasta el 9 de enero 1982 cuando, por decisión del papa Juan Pablo II, fue transferido como obispo titular a la sede de Oruro. Desde el inicio de su episcopado eligió como lema para su misión “Servidor de todos”, además de entregarse a la actividad pastoral y llevar con esmero y dedicación a jóvenes, laicos y universitarios. Como obispo de Oruro, en época de represión desatada por sucesivos golpes de Estado en 1982, acompañó a los pobladores que se debatían entre la incertidumbre y desesperanza por la baja del estaño en el mercado internacional y el cierre de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). En ese contexto, y siguiendo las líneas de los documentos conclusivos de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano de Medellín y Puebla respectivamente, dio un gran impulso a las comunidades de base animando, dando esperanza y revitalizando la fe de un pueblo cansado por la injusticia. En 1988, como presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, organizó la histórica visita de Juan Pablo II a Bolivia. En 1991, el papa lo nombró arzobispo de Santa Cruz de la Sierra.
Terrazas manifestó constantemente la preocupación de la Iglesia Católica por el tráfico ilícito de drogas. Cardenalato Sus años de misión pastoral estuvieron marcados por dos características, el servicio a los pobres y desamparados, y la denuncia valiente de la injusticia en la sociedad boliviana. En ese sentido, el papa Juan Pablo II, en reconocimiento a su entregado servicio pastoral lo nombró cardenal presbítero el 21 de febrero de 2001.
Recibió la birreta roja y el título de San Juan Bautista de Rossi, siendo el primer cardenal nacido en Bolivia. Antes, solo el arzobispo de Sucre, alemán naturalizado boliviano, José Clemente Maurer, recibió esa designación. Fue enviado papal especial para la celebración del X Congreso Eucarístico Nacional de Argentina realizado en Corrientes, del 2 al 5 de septiembre de 2004. En la Curia Romana fue miembro del Pontificio Consejo para los Laicos y de la Pontificia Comisión para América Latina. El 19 de abril del 2005, participó en el Cónclave que eligió como papa a Benedicto XVI. El 13 de marzo asistió por segunda vez a un conclave en que se eligió al papa Francisco.
El 2 de junio 2013 el papa Francisco aceptó la renuncia del cardenal Julio Terrazas Sandoval como arzobispo de Santa Cruz de la Sierra. Cronología sobre la vida del cardenal Julio Terrazas La vida del padre Julio, como lo llaman en su natal Vallegrande, estuvo marcada por su testimonio como pastor de la Iglesia Católica, su compromiso con los más débiles de nuestra sociedad y su valentía para defender las causas justas.
Él dejó de existir este miércoles por la noche, pero deja su obra y su palabra, que ANF plasma en una pequeña galería de fotografías en la que se intenta mostrar los más de cincuenta años del cardenal Julio Terrazas al servicio de la Iglesia y del país, además de algunas de sus frases más fuertes en las diferentes homilías que ha desarrollado en todos estos años. 1962 Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de julio. 1969 El padre Julio, como es conocido en su lugar natal, fue uno de los impulsores que retomaron el proyecto de Palmarito Tacazos, como única opción para resolver el problema de agua que vivía Vallegrande de manera definitiva ante la negativa estatal. Junto a varios vallegrandinos, realizan un bloqueo de 48 horas en Mataral, única vía Santa Cruz, Cochabamba y Chuquisaca, para presionar al Gobierno. 1975 Hizo posible que se aprobará el proyecto para la construcción del sistema de agua de Vallegrande gracias a varios ciudadanos del lugar como Walter Muñoz Arteaga. Además interviene para conseguir diferentes apoyos políticos y económicos, como el dinero para un tractor D7-F y fue uno de los principales impulsores para la creación de la Cooperativa de Servicios Públicos Montes Claros Ltda. 1982 Fue designado obispo de Oruro donde ayudó a varios dirigentes sindicales de la represión de la dictadura, con refugios en Catavi y Siglo XX, para trabajadores mineros. Entre ellos Filemón Escobar. 1991 El papa Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y fue posesionado el 14 de abril del mismo año.
Durante 10 años se encargó de la homilía en la capital cruceña. 1985, 1988, 1997, 2000, 2003 y 2006 Fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia. 2001 Fue nombrado cardenal por el papa Juan Pablo II el año 2001. Segundo cardenal de la historia de Bolivia. Aunque fue publicado oficialmente varios días después, el cardenal recordó que una de sus primeras impresiones fue que se trataba de un regalo para Vallegrande, que el 16 de enero está de fiesta. 2002 Recibe el nombramiento como Miembro del Consejo Pontificio para Laicos. 2008 Es ratificado por el Santo Padre Benedicto XVI. Además en agosto de ese mismo año, Bolivia vivió un proceso de crisis política y gubernamental, seis días antes del referendo revocatorio indicó en su homilía: “Nada ni nadie nos va a separar del amor de Cristo”. En una entrevista, señaló sobre el Proceso de Cambio: “Se ha producido un cambio fuerte, y que era esperado por toda Bolivia para superar las injusticias y desigualdades que existían.
Quienes tienen la responsabilidad de Gobierno han intentado ponerlo en marcha cuanto antes, con la mayor rapidez posible, sin tener en cuenta la paciencia mental, espiritual y psicológica que hace falta frente a los procesos de cambio. En estos momentos ya no hay forma de escapar.
Es importante entrar en esta dinámica que aporta relaciones rápidas y creo que, también, cada vez más profundas. Por eso, utilizar este medio me parece una manera, como dice el papa, de ir creando redes de comunicación y de amistad”. 2010 En cierto momento histórico reciente, la Iglesia Católica tuvo algunos encuentros fuertes con el Gobierno de Evo Morales: “El acento de la Iglesia no puede parecerse a ningún tipo de ideología, tiene que superarlas y ayudar a ir más allá de las deficiencias y diferencias”, indicó Terrazas en su momento. 2011 El cardenal Julio Terrazas pidió en su homilía una pronta solución a los problemas que generan la marcha indígena en defensa del territorio del Tipnis.
“En este momento difícil, que ojalá se solucione pronto, que está viviendo el país con esa marcha de nuestros hermanos indígenas, podría encontrar la luz de un Dios que no viene a sojuzgar a nadie, que no viene a cambiar las cosas sólo por cambiarlas, sino de un Dios que quiere restituir la dignidad humana”, expresó Terrazas. “A nosotros nos toca repetir que la Iglesia está para hablar a todos sin distinción.
Estamos dispuestos a escuchar también aquellos que no piensan como nosotros, con tal que esa manera de pensar diferente, no se exprese en gritos de odio, de venganza, en maldiciones de personas o de instituciones”, puntualizó el cardenal. 2012 Protagonizó una gran misa con 30.000 asistentes en la época de cuaresma y allí exhortó a la sociedad boliviana a buscar caminos de unidad y fraternidad bajo las enseñanzas de Dios y rechazar cualquier tipo de confrontación entre hermanos. También señaló que dediquemos mayor tiempo a la oración y meditación, que seamos más humildes y pacientes. “Una hora menos de Internet y más tiempo de oración”, apuntó, quien fue uno de los primeros cardenales en usar las redes sociales para comunicarse con su pueblo. En ese mismo año después de algunos problemas políticos en el país, volvió a señalar: “Él (Dios) es quien viene a unir lo que nosotros hemos separado, es un mensaje para nuestra iglesia y nuestro país, que no puede perder la confianza de que la unidad fraterna debe imponerse a la belicosidad”. 2013 El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santa Cruz. 2015 Fue internado durante 35 días, al salir señaló: “Mi mejor medicina es el cariño y las oraciones de mi pueblo”. Fue visitado por el Santo Padre, Francisco I, en la clínica Incor de Santa Cruz. “Se lo llevaron dos veces preso, y se lo acusó de subversivo y comunista” Tenía un poco más de 30 años cuando, para sorpresa general, fue elegido superior de la comunidad redentorista de Vallegrande y “Vicario Foráneo” de la provincia (1968). Vallegrande estaba en efervescencia; un poco antes, el “Che” había sido victimado en la Higuera.
El joven padre Julio Terrazas, oriundo del mismo pueblo, tenía un carisma especial. Los primeros en descubrirlo y adoptarlo fueron los jóvenes. Habían encontrado en él a su líder. Centenares de jóvenes se aglutinaron alrededor suyo.
La “Sede”, con su biblioteca, su canchita, su conjunto electrónico para amenizar las fiestas, sus convivencias y sus fiestas, sus debates, su atención a los más necesitados, llegó a ser el lugar de encuentro por excelencia. El día se terminaba alrededor de las 10 de la noche, con un cafecito, compartiendo con “el Padre” las vivencias el día. Al son de la guitarra, se escuchaba cantar: “que triste debe ser llegar a viejo, con el alma y las manos sin gastar; que triste soledad la del pellejo, que nunca se jugó por los demás”.
Muchos de estos jóvenes formados por “el Padre” iban a tener grandes responsabilidades, en los ámbitos político, social y económico. Hubo alcaldes, subprefectos, responsables de organizaciones no gubernamentales, y por los menos tres sacerdotes.
Una de las canciones que me quedó grabada en la mente era la Samba de la Esperanza. Esperanza necesitaba, en aquel momento, ese pueblo duramente golpeado por años, por la sequía, por el ganado que se le moría.
En el pueblo faltaba agua, el éxodo hacia Santa Cruz había empezado: la muerte en el alma, la gente dejaba a su pueblo querido en busca de mejores días. Pero Dios nunca se olvida de los suyos y les mandaba profetas. La voz del padre Julio retumbaba en la Iglesia matriz, o en la catedral, como decía la gente, repleta de gente, los demás seguían sus homilías, los oídos pegados a la Radio Yuagari, la voz de Vallegrande: “el Dios de la vida”, no se ha olvidado de ustedes… y los sacudía, despertando a los dormidos y animando a los temerosos… denunciando al mismo tiempo los atropellos… Algunos lo acusaron de meterse demasiado en los asuntos temporales; olvidándose de su misión espiritual.
Esta gente no sabía que casi siempre participaba de la oración de la comunidad; y que cada sábado se hacía con la comunidad y los animadores una revisión de vida a la luz del Evangelio del domingo. Efectivamente, el pueblo se despertó, reorganizó su comité cívico y sus subcomités de barrio con sus presidentes respectivos. Delegación tras delegación viajaba a Santa-Cruz para conseguir el financiamiento de su proyecto de captación de agua de dos quebradas caudalosas situadas a 20 y 25 km de Vallegrande. La respuesta de las autoridades no variaba mucho: el proyecto es demasiado costoso, es técnicamente irrealizable, etc. En plena dictadura militar y con gran sorpresa de todos, el día “D” fue cuando se inició el bloqueo de la única carretera que unía La Paz con Santa-Cruz, a 50 km de Vallegrande.
Todo estaba previsto, provisiones de agua, comida para todos, frazadas para los mayores en caso de noche fría, hasta leche para los niños y sucumbé para los adultos, incluido un concierto de música clásica, ya que un bus transportaba una orquesta sinfónica que gustosamente se unió al coro de los bloqueadores. Que osadía: “el Padre” tuvo que pagar más tarde el precio. Se le acusó de subversivo y comunista, y se lo llevaron dos veces preso.
El bloqueo no duró mucho, las autoridades se comprometieron a dar una respuesta positiva a la demanda, pero a condición que el pueblo de Vallegrande construyera el camino para llegar a las quebradas… Parecía imposible -tanta roca- se comenzó con pala y picota; después, con la ayuda de los Redentoristas de la Provincia de Estrasburgo y Cordecruz, se pudo conseguir un Caterpillar DC 7. Pasaron años y, por fin, hacia los años 76 el agua llegaba hasta Vallegrande.
¡Que festejo! Gracias a Dios, decía el pueblo, gracias al “Padre”, gracias a nosotros. Luchador cívico por el agua y el desarrollo de Vallegrande El cardenal Julio Terrazas será recordando en su natal Vallegrande como el padre Julio, aquel que luchó por el agua potable o que no dudó en bloquear para conseguir las revindicaciones de su pueblo. Corría la década del 70. El entonces padre Julio integraba una comitiva que hacía gestiones ante la desaprecida Corporación de Desarrollo de Santa Cruz (Cordecruz), para lograr que el agua de Piraymiri, Alto de la Acequia, fuera declarada potable. Una anécdota que recuerda el escritor Pastor Aguilar (fallecido) en su libro evoca el ingenio criollo de aquella comitiva.
“Se rechazaba nuestra agua que traíamos en botellas desde Vallegrande. Los laboratorios daban siempre negativo, así que decidimos llenar una botella con agua del grifo del hotel donde nos alojamos en Santa Cruz y cargada de ella nos fuimos a Cordecruz, donde nuevamente el examen dio negativo y fue entonces que les dijimos que era el agua que tomaba el pueblo de Santa Cruz…
Tuvieron que apresurarse y dotarnos de agua del lugar elegido, Piraymiri, Alto de la Acequia”, cuenta el patricio vallegrandino. “Junto al cardenal, demostramos entonces, que se había terminado la burla”, escribió.
Las luchas cívicas por el agua para Vallegrande, comenzaron el 17 de septiembre de 1969 y terminaron en junio de 1977. Sin el padre Julio, Vallegrande habría tardado unos 20 años más en tener un sistema de agua, esto hubiera condenado a la provincia de Jesús y Montes Claros de los Caballeros, a casi un despoblamiento total.
“Terrazas fue un hombre que traspasó nuestra historia, un hombre que amó a la ciudad en la que nació, un hombre que arriesgó su vida para que se tuviéramos el agua potable”, cuenta también el joven escritor de Vallegrande, Erland García. Otro hecho que marca la presencia de Terrazas en las luchas cívicas de Vallegrande es el bloqueo en Mataral, que el 17 y 18 de septiembre de 1968 paralizó el tránsito por la antigua carretera a Cochabamba y que trascendió la misma historia. Cuenta Pastor Aguilar que fue una lucha tan consistente que los integrantes de la orquesta filarmónica de La Paz que venía en esas fechas del bloqueo a presentarse por vez primera a la capital cruceña no pudieron pasar y, por el contrario, tuvieron que actuar en plena carretera. “Nunca habíamos visto tocar una orquesta de esa calidad y muchos nunca más podremos volver a escucharla.
Esos artistas entendieron nuestra lucha, tocaron en pleno camino y retornaron a su pueblo, mientras continuaba el bloqueo por carretera y desarrollo. Una lucha que iniciamos los vallegrandinos con el padre Julio Terrazas”, escribió Aguilar.
Otro detalle que de manera especial recuerdan los vallegrandinos del cardenal es que atrajo a la juventud, los quiso mucho y por eso creó los Grupos Juveniles de Acción. Registra la historia que entre terminar de construir la torre de la Iglesia de Vallegrande y la Sede Juvenil, el cardenal optó primero por la sede, mostrando con ello su confianza y apoyo a los jóvenes a quienes recriminaba en francés cuando le sacaban de sus casillas.
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