La decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos de destinar US$776 millones para modernizar la infraestructura portuaria del país, dada a conocer a fines de abril, es tomada con escepticismo por parte del analista de la industria marítima, portuaria y logística Jon Monroe, quien considera que la cifra es insuficiente frente al avance estratégico de China en el desarrollo de redes marítimas globales.
Según el analista, la inversión anunciada por Washington llega tarde en un escenario donde China ya consolidó una posición dominante en infraestructura portuaria, construcción naval y logística internacional. “Creo que es demasiado poco y demasiado tarde; sin mencionar que ese buque ya zarpó”, afirma el analista al referirse al plan estadounidense destinado a “restaurar el dominio marítimo de EE. UU.”.
Monroe sostiene que el monto comprometido por Estados Unidos contrasta fuertemente con la magnitud de las inversiones chinas en infraestructura marítima. De acuerdo con el análisis, China destina aproximadamente US$25.000 millones anuales a su sistema portuario doméstico, además de otros US$1.000 millones al año en puertos, parques logísticos y redes ferroviarias vinculadas a su iniciativa de la “Franja y la Ruta” en distintos países.
“En lo que respecta a infraestructura marítima, China tiene la posición de liderazgo”, señala.
El caso de Chancay
El análisis pone especial énfasis en Sudamérica y particularmente en el desarrollo del puerto de Chancay, en Perú, proyecto impulsado por capitales chinos y considerado por Monroe como una pieza clave dentro de la expansión geopolítica y logística de Beijing. “China ha tomado el liderazgo marítimo mediante la construcción de buques, contenedores y puertos en todo el mundo”, indica, agregando que los proyectos portuarios chinos “eventualmente impactarán la movilización de contenedores de los puertos estadounidenses, especialmente en la Costa Oeste”.
Monroe también advierte que el desarrollo de la estrategia global económica de China denominada “la Franja y la Ruta” permite a China rediseñar rutas comerciales globales, reduciendo la dependencia de canales logísticos centrados en Estados Unidos. En ese sentido destaca que “el nuevo puerto de Chancay permitirá que las exportaciones chinas eviten el Canal de Panamá y la redistribución vía puertos estadounidenses, convirtiendo a Perú en el centro de su estrategia sudamericana mediante transbordos hacia otros países”, explica.





