Los propietarios de carga mantienen cautela frente a un eventual retorno masivo al tránsito por el Estrecho de Ormuz mientras persista el conflicto en Irán. Esto pese a que la administración de Donald Trump se esfuerza por reactivar los tránsitos a través de la estratégica vía mediante la propuesta de un programa de reaseguro marítimo por US$20.000 millones impulsado por la Development Finance Corporation (DFC). A esta oferta, se sumaría el despliegue de escoltas navales para proteger a los buques mercantes que navegan por el área.
La fórmula inyecta optimismo de autoridades estadounidenses que anticipan un repunte en el flujo de petróleo, fertilizantes y otras cargas. Al respecto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, señaló que el programa de reaseguro marítimo de la DFC, junto con los esfuerzos del Comando Central, “pronto proporcionará a los dueños de carga en la región del Golfo un nivel de seguridad que nunca habíamos visto”. Además, indicó que el país “va a retomar el control” de Ormuz, garantizando una navegación segura “mediante escoltas estadounidenses o multinacionales”.
No hay indicios de que un tanquero escoltado por la Armada de Estados Unidos haya transitado por el estrecho bajo el programa de la DFC. Sin embargo, fuentes relacionadas con la materia reafirman la postura de Bessent e indican que que la aplicación del reaseguro comenzará pronto.
Si bien el programa de la DFC podría contribuir a reducir los elevados costos de transitar por el Estrecho de Ormuz, el riesgo continúa siendo el factor determinante, especialmente en un contexto donde los mercados reducen sus expectativas respecto a un pronto fin del conflicto, que ya se extiende por un mes. En este escenario, la administración ha condicionado la oferta de reaseguro a la disponibilidad de escoltas navales estadounidenses, delegando en el Comando Central la ejecución de dichas operaciones.
De todos modos, las aseguradoras han mostrado interés en participar en esta iniciativa, luego que Chubb- una de las mayores compañías de seguros del mundo- fuese anunciada a comienzos de este mes como socio principal de la DFC. Marsh y Aon Plc, otros dos de los mayores corredores de seguros a nivel global, también han estado en conversaciones.
Control iraní y presión de EE. UU.
Irán ha restringido prácticamente el acceso al Estrecho de Ormuz durante el último mes, permitiendo principalmente el tránsito de sus propias naves y de aquellas previamente autorizadas, en línea con una estrategia que contempla permitir el paso de buques considerados “amistosos” e implementar un sistema de peajes —respaldado por legislación aprobada por el parlamento iraní—, mientras un número limitado de buques ha logrado cruzar el estrecho apagando sus sistemas de seguimiento o mediante acuerdos regionales.
En paralelo, Trump afirmó que su administración mantiene negociaciones para poner fin al conflicto, aunque advirtió que, de no alcanzarse pronto un acuerdo, exigirá la reapertura inmediata del estrecho o enfrentará a Teherán mediante ataques contra infraestructura energética clave. Si bien Washington ha dado señales de avance e incluso anunció una pausa temporal en los ataques, el refuerzo militar en la zona y el rechazo iraní a negociaciones directas continúan elevando la tensión y la incertidumbre sobre una pronta normalización del tránsito en la vía.
Primeros tránsitos chinos
En este marco, os dos portacontenedores vinculados a COSCO Shipping, el “CSCL Indian Ocean” y el “CSCL Arctic Ocean”, lograron cruzar el Estrecho de Ormuz el 30 de marzo, convirtiéndose en las primeras naves de una línea naviera respaldada por Pekín en transitar por esta vía desde el inicio del conflicto. Los buques retomaron su intento tras una maniobra fallida días antes, navegando por una ruta cercana a islas iraníes en un trayecto que habría contado con aprobación de Teherán.
Los tránsitos se realizaron con “la facilitación y coordinación de las partes pertinentes”, señaló una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. En paralelo, la línea naviera había anunciado la reanudación de reservas hacia Medio Oriente, en una señal incipiente de reactivación del tránsito, aunque aún bajo condiciones controladas y con alta incertidumbre en la zona.
Volatilidad impulsa al crudo
En tanto, los futuros del Brent se encaminan a su mayor alza mensual en medio de persistentes riesgos sobre el suministro de crudo derivado de la posible prolongación del cierre del Estrecho de Ormuz. El 31 de marzo, a las 11:25 GMT, el precio del barril de Brent en venta para el mes de mayo —próximo a expirar— subía US$1,80 (1,60%) hasta US$114,58, mientras que los acuerdos más activos para el mes de junio hicieron caer el precio un 0,3% a US$107,07; en paralelo, el WTI para mayo avanzaba 0,62% hasta los US$103,52.
En términos mensuales, el Brent del primer mes se perfila a un alza récord de 58% —según datos de LSEG desde 1988—, mientras el WTI acumula un incremento de 54%, el mayor desde mayo de 2020. La jornada del 31 de marzo reflejó alta volatilidad por el vencimiento de contratos cercanos, con el Brent oscilando entre un alza de 2,5% y una caída de 1,3% respecto al cierre del 30 de marzo.





