El concepto de seguridad alimentaria ha adquirido una creciente presencia en la
agenda multilateral de cooperación desde la celebración de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación, en Roma, en noviembre de 1996. El Plan de Acción acordado
en esa oportunidad establece el objetivo de alcanzar la seguridad alimentaria
a nivel individual, familiar, nacional, regional y mundial, y estipula que “existe
seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso
físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una
vida activa y sana” (FAO, 1996). En dicho documento, se constataba asimismo que más de
800 millones de personas, particularmente en los países en desarrollo, no disponían de alimentos
suficientes para satisfacer sus necesidades nutricionales básicas. Con la aprobación en 2015 de
la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la
búsqueda de la seguridad alimentaria quedó plasmada en la meta 2.1: “De aquí a 2030, poner
fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas
en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación
sana, nutritiva y suficiente durante todo el año”. Sin embargo, las crisis sucesivas que ha
sufrido la economía mundial en los últimos años han causado retrocesos en el camino hacia
la consecución de esta meta en América Latina y el Caribe y en todo el mundo (CEPAL, 2024).
Algunas de las múltiples dimensiones del concepto de seguridad alimentaria se refieren
a variables cuantitativas (por ejemplo, cuál es la ingesta mínima diaria de calorías y otros
nutrientes necesarios para llevar una vida activa y sana, o cuáles son los niveles de ingreso
requeridos para acceder a ella), mientras que otras son eminentemente cualitativas (por ejemplo,
las preferencias alimenticias de las personas). Por otra parte, los factores determinantes de la
seguridad —o inseguridad— alimentaria varían según el nivel de análisis (individual, familiar,
nacional, regional o mundial). A nivel agregado (países y regiones), el comercio internacional
—principalmente de alimentos, pero también de los insumos necesarios para su producción—
juega un papel crucial en la búsqueda de la seguridad alimentaria, al tiempo que permiten
acceder a alimentos cuya producción local resulta imposible o demasiado costosa debido
a las condiciones climáticas, la insuficiente disponibilidad de tierra o tecnología, u otras
razones, las importaciones pueden suplir la producción local cuando esta se ve restringida
temporalmente por eventos como plagas, conflictos o fenómenos climáticos extremos. Por
otra parte, los ingresos generados por las exportaciones pueden destinarse a la adquisición
de alimentos, ya sea producidos localmente o importados. Así, el comercio internacional y
las normas que lo regulan son parte integral de lo que Hopkins y Puchala (1978) denominan
“el sistema internacional de producción, distribución y consumo de alimentos”.
Los tres principales tipos de participantes en el comercio mundial de alimentos son los Estados
nacionales, instituciones internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC)
y la Comisión del Codex Alimentarius (CAC), y grandes multinacionales agroindustriales, como
Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill, COFCO y Louis Dreyfus. Especialmente en la
comercialización de productos básicos, como granos y oleaginosas, estas empresas poseen
un significativo poder para decidir qué, cómo y dónde producir, y qué mercados abastecer
de modo prioritario. Otros actores empresariales relevantes a lo largo de la cadena de valor
son los proveedores de insumos como semillas y fertilizantes, los fabricantes de alimentos
procesados y las grandes cadenas de supermercados y de restoranes de comida rápida.
Dado el gran tamaño y la presencia mundial que suelen tener estos actores, sus decisiones
de negocio pueden tener gran impacto en las condiciones de acceso a los alimentos en los
países en que operan, por ejemplo, al privilegiar los cultivos de exportación sobre otros cuyo
consumo es principalmente local.





