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Cuaresma, tiempo de penitencia, reflexión y ayuno

  Publicado el: 14 de febrero de 2018

Cuaresma, tiempo de penitencia,  reflexión y ayuno

La Cuaresma es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón, 40 días de reflexión, arrepentimiento de los pecados cometidos y penitencia en conmemoración del tiempo que Jesús pasó en el desierto. Edwin Bazán, vocero del Arzobispado cruceño, indicó que la Cuaresma es un periodo que está reservado para la reflexión, la conversión espiritual y donde los cristianos se reúnen en oración y penitencia para preparar su espíritu. “El sacerdote nos dice la consigna de este tiempo de Cuaresma, recordando las palabras del profeta Juan: ‘Conviértete ahora y cree en el Evangelio’, eso significa que el tiempo de Cuaresma es tiempo de conversión, tiempo para volver a Dios, son 40 días representando los 40 días que pasó Jesús en el desierto para luego entregarse en la cruz, donde celebramos Semana Santa, más que todo ello pasó a manera de retiro espiritual, alimentando y fortaleciendo su espíritu. De la misma manera, nosotros vamos a tener 40 días para convertirnos, fortalecer nuestro espíritu y celebrar mejor la Semana Santa, donde celebramos los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo”, explicó Bazán al momento de añadir que durante la Cuaresma, los ministros de la Iglesia católica se visten con ropas de color púrpura, que simboliza la tristeza, el dolor, la penitencia, el duelo y el sacrificio, a excepción del cuarto domingo que se usa el color rosa y el Domingo de Ramos (sexto y último domingo) en el que se usa el color rojo referido a la Pasión del Señor. “Cuaresma es el tiempo de preparación donde participamos de la Eucaristía, donde se nos pide que leamos la palabra de Dios todos los días más ayuno, se nos pide más oraciones y sobre todo practicar las obras de misericordia que justo el papa nos ha pedido que practiquemos las obras de misericordia corporal y espirituales, es decir, caridad y solidaridad con el prójimo, estas cosas que nos ayudan a encontrarnos con el hermano pobre, con el hermano que sufre, que necesita”, expresó el vocero del Arzobispado cruceño al momento de remarcar que dejando de hacer algo que nos hace daño o que hace daño a los demás estamos ayunando y participando de la Cuaresma. Resaltó que la población responde grandemente, “es un pueblo de fe, muy cercano a las prácticas que pide la Iglesia católica, todo el tiempo de Cuaresma es un tiempo donde los templos se llenan, la gente va con fe y experimenta la cercanía con Dios, ya que Santa Cruz es un pueblo que engloba diferentes religiones, abraza tradiciones diferentes de vivir la Cuaresma, sin embargo, todos concuerdan con que es un tiempo de arrepentimiento y ayuno”. Entre las otras actividades que prepara la Iglesia católica es el V Congreso Americano Misionero que se llevará a cabo del 10 al 14 de julio de 2018 en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. El arzobispo indicó que de este congreso partiparán misioneros de todo el continente americano, desde Alaska hasta la Patagonía en el sur del continente americano en general de las tres Américas: Sur, Central y del Norte. “Son alrededor de tres mil misioneros que llegan de todo el continente americano a Santa Cruz para vivir este tiempo importante de misión”, explicó el vocero del Arzobispado cruceño al momento de añadir que estos misioneros estarán alojados en las casas de las diversas familias de los barrios cruceños, razón por la que se ha iniciado una campaña para pedir a la ciudadanía cruceña que acoja a un misionero, que lo reciba en su casa, ya que será un tiempo de misión y de intercambio cultural. Esperan que en Santa Cruz se pueda llevar adelante una Semana Santa intensa de profundo encuentro con Dios, que haga que encuentren la vocación misionera y que en julio abran sus hogares y el corazón para recibir con los brazos abiertos a los misioneros que llegarán al gran encuentro. Iglesias particulares de las Américas, desde Aparecida, están comprometidas con la misión de anunciar la Buena Noticia de Jesucristo en la desafiante realidad social del continente, en respuesta a desafíos de estos tiempos marcados por profundos y vertiginosos cambios de alcance global, que traen oportunidades, pero también impactos que desconciertan a pueblos en lo cultural y religioso.