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IBCE, trabajando por una Bolivia digna, productiva, exportadora y soberana



Importaciones y producción de alimentos - Hernán Zeballos

  Publicado el: 11 de enero de 2018

Al analizar cuál es el comportamiento de nuestro comercio exterior de productos agropecuarios, usando cifras elaboradas por el IBCE, con base en datos del INE, los datos son simplemente preocupantes.

Las exportaciones de productos no tradicionales corresponden sobre todo a productos agropecuarios. Tomando los datos comparativos entre enero-junio 2014, al primer semestre del 2017, se muestra declinación de nuestras exportaciones.

En términos de volumen (miles de tm), la evolución fue 667.638 los primeros cuatro meses de 2014, de 525.337 el 2015, 471.846 el 2016 y 686.706 el 2017. En términos de valor (miles de dólares), las cifras fueron de 855.314 el 2014, de 691.088 el 2015, de 525.337 el 2016, de 471.847 y de 445.676 el 2017.

La cartera de productos no tradicionales es muy importante para el país, está conformada por soya y derivados, quinua, nueces del Brasil, girasol y derivados, maderas y sus manufacturas, cueros y sus manufacturas, lácteos, azúcar, alcohol y derivados, bananas, frejol, palmito, café. Al anterior grupo de origen agropecuario y forestal se añaden joyería, confecciones y textiles, pero en cantidades y valores que son sustancialmente menores. Claramente se observa que las exportaciones de la parte andina están representadas por la quinua, que tuvo un periodo de auge por el alza extraordinaria de sus precios en los mercados internacionales. En la cartera de productos tradicionales para este periodo fueron hidrocarburos y minerales, con un 80% sobre el valor total exportado, lo cual demuestra una alta vulnerabilidad para nuestra economía.

Como destaca el IBCE, las exportaciones tradicionales hasta abril del 2017 acumularon cerca de 1.869 millones de dólares, registrando un aumento del 11%, en términos absolutos fueron 180 millones más respecto al mismo periodo de la gestión anterior. En tanto el volumen exportado se redujo en un 15%.

Las cifras de exportación de productos agropecuarios tienen su respaldo en la producción nacional. Los datos del Instituto Nacional de Estadística dan a conocer que el crecimiento de la producción en el período agrícola 2015-2016, llegó a 17.139.826 toneladas métricas, con un incremento de más de cinco millones de toneladas en relación con el año agrícola 2005-2006, cuando registró 11.949.579 toneladas métricas.

Igualmente la producción de cultivos ancestrales u originarios registró un crecimiento de 26,0% en la superficie cultivada por hectárea en el período 2014-2015 y de 24,7% respecto al período 2005-2006, según la Encuesta Agropecuaria 2015.

En cuanto a las importaciones, los datos de los primeros semestres entre el 2014 y el 2017 revelan que en términos de volumen en tm las cifras evolucionaron de 415.667, el 2014, 308.682 el 2015, 324.460 el 2016, 489.177 el 2017. En términos de valor en miles de bolivianos, fueron de 359.529 el 2014, 294.601 el 2015, 287.850 el 2016 y 336.457 el 2017. Las importaciones durante el primer semestre del 2017 se incrementaron en 17% y 51%, respectivamente, en relación con el mes de junio del 2016.

Claramente el país tiene cuatro grupos geográficos de centros productores:

1) La zona integrada de Santa Cruz, donde claramente en los últimos 20 años los productos principales están vinculados a la economía de exportación, según se ha mostrado con las cifras anteriores. 2) La zona altiplánica que produce los principales rubros para el consumo interno con papa, otros tubérculos andinos: oca, papa lisa y otros, la quinua que sirve al mercado interno y a las exportaciones. Una gran parte de los cultivos nativos, como las variedades nativas de papa, sirve para intercambios locales, mediante un sistema de trueque que ayuda a preservar los cultivos denominados ancestrales. 3) Los valles interandinos que producen cereales: cebada, trigo y otros nativos, y frutas. 4) La zona intertropical de los Yungas y cierta parte de ingreso hacia el Chapare, que produce café, frutas y otros cultivos tropicales y principalmente coca, que alimenta una fuerte economía tanto legal como ilegal, sujeta a ciertas reglas de control como las extensiones cultivadas máximas permitidas, aunque tienen además áreas donde se cultiva la hoja “sagrada” al margen de la ley.

Resulta evidente que la producción agropecuaria, aunque representa tan solo el 11,7 % del PIB, es muy importante porque produce nuestros alimentos, juega un rol destacado ante las exportaciones no tradicionales. La disminución de la producción en los últimos 5 años tiene el efecto de que una buena parte de los mismos es sustituida por importaciones crecientes.

Seguiré sobre este importante tema en mis próximos artículos.