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IBCE E- 2055/2016
NOTA DE PRENSA

 Balance del IBCE:

SEGUNDO DÉFICIT COMERCIAL CONSECUTIVO EN EL 2016 Y "PRONÓSTICO RESERVADO" PARA EL 2017

 

 

Por segundo año consecutivo, el comercio exterior boliviano cierra con cifras rojas, y va camino a rebasar los 1.000 millones de dólares de déficit en la presente gestión, por la ampliación de la brecha registrada entre importaciones y exportaciones del 2015, un desbalance que volvió luego de 11 años sucesivos de superávit. El déficit del 2016 apunta a ser el mayor saldo comercial negativo del Siglo XXI. La baja de las exportaciones desde el 2015 ha hecho que las arcas del Estado se vean afectadas y que la desaceleración económica se acentúe en Bolivia. Ante tal situación, el Presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Antonio Rocha, abogó por urgentes políticas públicas para mejorar la productividad y la "competitividad sistémica" de Bolivia, para que las exportaciones vuelvan a crecer y no sigan cayendo las Reservas Internacionales Netas del BCB. Para el IBCE, el pronóstico al 2017 es de carácter "reservado" habida cuenta de factores políticos y económicos imprevisibles en los EEUU, la Unión Europea y la China que sin duda afectarán al país.

OTRO AÑO DE CAÍDAS

El saldo en la balanza comercial de Bolivia en el 2016 será negativo por segundo año consecutivo, pero además será el mayor déficit comercial de todo el Siglo XXI. Las ventas externas del país superarán en poco los 7.000 millones de dólares, mientras que las importaciones fácilmente estarán por encima de los 8.000 millones de dólares”, indicó el Presidente del IBCE, Lic. Antonio Rocha Gallardo.

Rocha manifestó su preocupación por la caída sostenida de las exportaciones, llegando ya dicho bajón a los 6.000 millones de dólares en los últimos 24 meses.A octubre de 2016 las exportaciones cayeron 21% en valor mientras que las importaciones bajaron un 14%. Los hidrocarburos sufrieron una reducción del 48%. Las Exportaciones No Tradicionales (ENT) crecieron 3% en valor (gracias al crecimiento del volumen en un 17%) con un benéfico “efecto amortiguador”; aun así los textiles, maderas, bananas, café, cueros, palmitos cayeron y productos “estrella” como quinua o castaña igual, por la baja de precios.

Rocha exteriorizó también su preocupación por la caída sostenida de las exportaciones, habiendo contribuido a que las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia lleven ya una baja de 5.000 millones de dólares en 24 meses, mientras que la Inversión Extranjera Directa sigue bajando y aumentan la deuda pública y el desempleo.

El 2016 para muchos será un “año para el olvido”, al retroceder Bolivia en su soberanía alimentaria, al pasar a importar maíz amarillo duro luego del severo ataque del “gusano cogollero” al maíz convencional y la sequía, situación que bien se pudo evitar, de haberse podido sembrar semillas genéticamente mejoradas (biotecnología).

2017: “PRONÓSTICO RESERVADO”

El 2017 ofrece un panorama incierto y dependiente de las determinaciones que el nuevo Presidente de la mayor economía mundial, Donald Trump, y su equipo, puedan tomar; asimismo, de cómo se resuelva la salida de Reino Unido de la Unión Europea (“Brexit”), y de las políticas en China, que le han llevado a mirar “hacia adentro”, creciendo menos del 7%, y afectando al comercio mundial. Según el FMI y la CEPAL, podría darse una mejora en la economía mundial y regional en la gestión 2017, no obstante, esos mismos organismos anticipan que Bolivia podría continuar su desaceleración el próximo año.

Para Rocha, “lo cierto es que para el 2017, fuertemente ligado a decisiones políticas, reina la imprevisibilidad como resultado de las políticas comerciales proteccionistas que pueda imponer EEUU a China, lo que podría provocar una “guerra comercial”, dar lugar a devaluaciones y una mayor presencia de productos chinos, afectando el mercado boliviano.

Respecto a los precios de las materias primas, el producto más importante para Bolivia -el petróleo- podrá estar en 60 dólares/barril durante la gestión 2017, influenciado por el acuerdo de los países de la OPEP y “no-OPEP” para disminuir la producción del energético.

PARA AFRONTAR LA DESACELERACIÓN

Que Bolivia pase de la desaceleración a la recuperación económica, en un escenario internacional complicado, dependerá de las políticas públicas. En el comercio exterior no hay secretos: si queremos tener éxito, hay que bajar costos, mejorar la productividad empresarial y forjar la competitividad sistémica del país, dijo Rocha.

Para el IBCE, es posible “salir del bache” actual impulsando las Exportaciones No Tradicionales (ENT) para dejar de depender de los recursos extractivos y no renovables. Reforzar las ENT resulta estratégico por: 1) Su rápida capacidad de reacción a corto plazo; 2) Facilidad para generar divisas; 3) Efecto multiplicador; y 4) Alta generación de empleo.

Entre las ENT destacan las agroexportaciones. “Si son vitales para el país, ¿por qué no garantizar la libre exportación de los grandes excedentes que se genera? Si la producción agrícola es tan importante para la soberanía alimentaria, ¿por qué no permitir usar la biotecnología para abaratar costos e impedir más pérdidas?, planteó Rocha. Finalmente, frente a un probable escenario proteccionista, el IBCE recomienda negociar buenos acuerdos comerciales, como han hecho otros (Ecuador con la UE, por ejemplo).

 

 

 

 

 

 

Santa Cruz, 21 de diciembre de 2016

 

 

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